martes, 5 de diciembre de 2006

Los pulmones verdes del espíritu

Aragón Liberal. 5/12/06.- Siendo estudiante universitario, allá por los años 70 del siglo pasado, cuando aún vivía Franco y la ideología imperante en la universidad era el marxismo, uno de los temas de debate entre compañeros era el de la inutilidad de los monasterios.


"Pulmones verdes"



Siendo estudiante universitario, allá por los años 70 del siglo pasado, cuando aún vivía Franco y la ideología imperante en la universidad era el marxismo, uno de los temas de debate entre compañeros era el de la inutilidad de los monasterios, en nuestro programa no cabían gente que no colaborase directamente con la sociedad colectivista. Ni yo ni mis compañeros, ni quienes nos influían habíamos interiorizado la importancia de ellos.



Hoy pienso diferente y estoy de acuerdo con el Papa, Benedicto XVI, cuando asegura que "Los monasterios de clausura no son inútiles, por el contrario, constituyen los 'pulmones verdes' para quien busca silencio y meditación en nuestra sociedad".



El Papa también reconoce que, como yo en mis años mozos, "Algunos se preguntan qué sentido y qué valor puede tener su presencia en nuestro tiempo, en el que hay que afrontar muchas y urgentes situaciones de pobreza y de necesidad". Y es que si tenemos en cuenta las necesidades hay para preguntarse ¿Por qué "encerrarse" para siempre entre los muros de un monasterio y privar a los demás de la contribución de las propias capacidades y experiencias?¿Qué eficacia puede tener su oración para solucionar los numerosos problemas concretos que siguen afligiendo a la humanidad?



Ante estas preguntas el obispo de Roma respondió que "estos hermanos y hermanas testimonian silenciosamente que en medio de las vicisitudes diarias, en ocasiones sumamente convulsas, Dios es el único apoyo que nunca se tambalea, roca inquebrantable de fidelidad y de amor".



Sin duda, ante la difundida exigencia que muchos experimentan de salir de la rutina cotidiana de las grandes aglomeraciones urbanas, los monasterios de vida contemplativa se presentan como "oasis" en los que el hombre, peregrino en la tierra, puede recurrir a los manantiales del Espíritu y saciar la sed en medio del camino.



Estos lugares, "aparentemente inútiles", dice también el Papa, "son por el contrario indispensables, como los 'pulmones' verdes de una ciudad: son beneficiosos para todos, incluso para los que no los visitan o quizá no saben que existen". Ante estas palabras y la eficacia, no puedo menos que reconocer lo errado que estaba en mis años mozos y la utilidad de los mojes con quien indirectamente mantengo alguna relación.