miércoles, 17 de octubre de 2007

ZP pasa palabra, por Rodolfo Ainsa

Aragón Liberal. 16.10.2007. No tendremos que esperar mucho para saber que la firmeza de Zapatero ante el chantaje de Ibarretxe se disolverá en el agua de su radical cobardía como un azucarillo en aguardiente.



Por Rodolfo Ainsa en Huesca Liberal



No tendremos que esperar mucho para saber que la firmeza de Zapatero ante el chantaje de Ibarretxe se disolverá en el agua de su radical cobardía como un azucarillo en aguardiente. Nos gustaría escucharle, tras ese indigno encuentro en Moncloa que la actitud desleal del representante del Estado en el País Vasco es un atentado a la Constitución –ilegal de principio a fin- y que no le queda otro camino que dimitir antes de que la Abogacía del Estado inicie los trámites para aplicar el artículo 155 de la Carta Magna y sea inhabilitado a perpetuidad.

Pero, ojo al dato, la vicepresidenta aparecerá ante la prensa para decirnos que la entrevista ha sido muy cordial y que le ha pedido con firmeza que se limite a reformar el Estatuto de Guernica. Firmeza de plastilina. Teníamos un problema en 2005, cuando con la ayuda exclusiva del PP se desactivó en el Parlamento el Plan secesionista del PNV, y ahora mantiene el pulso porque sabe que el Estado es más débil y vulnerable que nunca. Eso es lo que sucederá mañana, No hace falta ser visionarios para comprender que estamos en manos de un presidente sin ritmo y sin rumbo.

Es un 'clásico' que le abucheen en cada desfile de la Fiesta Nacional. Este año, entró y salió por la puerta de atrás e intentó cobijarse bajo la figura del Rey. Pero los silbidos continuaron hasta ser apagados por los vivas al Monarca y a la Corona. El pueblo le ha perdido el respeto. Su estrella se apaga.

Luego va a consolarse a Toledo, a la otra orilla del Tajo, para que sus huestes le aclamen como a un héroe. Y habla de la España serena cuando el casco viejo de San Sebastián ardía como una tea y aún no se habían apagado en Bilbao las llamas de la bomba lapa en el coche de mi paisano y compañero de partido Gabriel Giner, el escolta que protegía a un concejal del PSOE, amenazado por la banda terrorista con la que dialogaba ZP hasta el 23 de mayo pasado. Y mucho nos tememos que seguirá dialogando con la banda terrorista el próximo curso político. Estamos en e descanso del partido, como muy bien ha dibujado nuestro admirado Jaime Mayor Oreja.

Ana Pastor lo explicaba así: "la España serena intenta dividir a los españoles; ZP intenta envolverse a última hora en la bandera de España porque llegan demasiado tarde". La verdad es que la iniciativa de los NNGG del PP defendiendo el lema "Somos España" y el vídeo de nuestro presidente nacional, Mariano Rajoy, declarando el orgullo de ser españoles, les ha sentado mal. Tanto, que Pepe Blanco –"soy un monárquico constitucional", declaraba a toda plana en el diario EL MUNDO-, salió como un basilisco para acusar a nuestro presidente de usurpar la jefatura del Estado.

Este ingeniero del exabrupto, este arquitecto del insulto permanente, que ha permitido que el PSOE se alíe con los separatistas para destrozar la nación, viene ahora a darnos lecciones de patriotismo. ¿Es que hay que pedir permiso al PS para sacar la bandera a airearse en los balcones y en las calles y defenderla como símbolo de unidad? Ellos, que son incapaces de obligar a los ayuntamientos socialistas a que ondee la enseña constitucional, demonizando a los que cumplimos la ley. Manda trillos. Ahora quieren convertir a ZP en un estadista. Laicos por la mañana, ateos por la tarde y creyentes de noche. Un millar de asesores más no bastarían para obrar el milagro. Ni los 25.000 nuevos funcionarios enchufados desde 2004.

Zapatero ha dilapidado toda su credibilidad –y el prestigio de España, que es peor- en apenas tres años; todo un récord comparado con F.G. que tardó tres lustros. El presidente cree que la sociedad española va a tragar más mentiras. Porque la VIII Legislatura ha sido un fraude colectivo. ¿Dónde han quedado sus cuatro compromisos del debate de investidura? En el baúl de los recuerdos y de los agravios. Porque Zapatero ha dedicado los mejores momentos de su mandato a 'eliminar' de la vida política y pública al PP. Y para ello se ha alineado con ERC, con el BNG, con Batasuna y con ETA mientras legalizaba al PCTV y a ANV. Un patriota.

Lo último, engañar a IU con la Ley de Revancha Histérica (LRH) que pretende reescribir el pasado, incluso ganar la guerra. Ya lo hemos escrito antes: su obsesión es entroncar directamente con la República de 1931 y ganar la guerra. Hay que gasear al franquismo y a la Iglesia y, por supuesto, olvidar la Transición. ZP convertido en el heredero directo de Azaña y Negrin. Un iluminado.

Lo decía este fin de semana en Burgos nuestro candidato a la Presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales. "El PP –señalaba Rajoy- habla del futuro, del pasado que se ocupen los que no tienen nada que ofrecer a sus compatriotas". Y añadía: "frente a las ocurrencias y las improvisaciones, el PP ofrecerá a la gente seguridad, certidumbre y rumbo".

Creo que las posiciones de socialistas y populares son por fortuna más claras para la ciudadanía. Y así lo confirman las encuestas. Ante las incertidumbres económica y política generadas por este Gobierno, nos queda la confianza en las Instituciones antes de que las destroce Zapatero –ya se ha cargado la Fiscalía , la CNMV y el CNE, y ahora va a por el TC, el CGPJ y la justicia entera con Garzón de palmero - y lógicamente en el PP, la única alternativa seria para cerrar un periodo de despropósitos.

Y, además, se les llena la boca hablando de diálogo y de convivencia. No me resisto a recuperar del Diario de Sesiones las preguntas que dejó sin responder en la Cámara Alta el presidente en su última comparecencia. Preguntas de nuestro presidente y portavoz Pío García Escudero que, sin perder el talante y el talento, le sacó una vez más de quicio. Escuchen. "Sr. Zapatero. ¿Su proyecto de convivencia incluye que se quemen fotos de los Reyes ante la pasividad de las Fuerzas del Orden, que dependen de un Gobierno presidido por un socialista, el señor Montilla? ¿Su proyecto de convivencia incluye que amigos suyos de ERC amenacen de muerte a miembros del PP y de Ciudadans , y su ministra de Administraciones Públicas diga que el PP tiene que aprender a convivir? ¿Incluye la convivencia que sus socios pidan en esta Cámara que el Rey deje de ser el Jefe de las Fuerzas Armadas y que lo sea usted? ¿Incluye también que el socialista Pascual Maragall diga que ha llegado la hora de que la nación catalana reclame su Estado, sin que nadie del PSOE le llame la atención? ¿Incluye también su proyecto de convivencia para España, que el señor Puigcercós, consejero de Gobernación, pueda decir que Cataluña ya no tiene nada que hacer dentro de España, y el presidente Montilla se calla? ¿Forma parte de su proyecto de convivencia que el castellano sea perseguido en las Comunidades regidas por el PSOE? ¿Es un debate de corta distancia que los alcaldes socialistas no apliquen la Ley de Banderas? Finalmente, ¿su proyecto de convivencia es aquel en el que Batasuna es considerada negociadora para la paz, o una organización terrorista, según sople el viento o si hay elecciones en el horizonte?

Aún tuvo que escuchar a Pío que no se puede defender la idea de España bailando al son de las amistades peligrosas que no creen en ella. Por eso, terminó su intervención 'exigiendo un adelanto de las elecciones para que otro Gobierno enderece el rumbo de tanto desvarío'.

ZP pasó palabra. Como siempre. Y luego va por ahí presumiendo de que es un hombre que cumple. Un estadista. De salón. Puro marketing para un aprendiz de brujo travestido de radical. Lo más radical que posee es su debilidad y ausencia de convicciones. Le amarga España aunque haya tenido el honor y el privilegio de presidir el Gobierno de la Nación. No lo merece. No tiene altura moral ni política. Nosotros, los populares, con Mariano Rajoy a la cabeza nos sentimos orgullosos de ser españoles. Y defendemos nuestros símbolos: bandera, himno, Constitución y Monarquía parlamentaria. Por eso nos duele la España plural de ZP. O, como le gusta decir a él, "este pais".

En el nuevo Aragón Liberal.