sábado, 30 de enero de 2010

Manifiesto "Vive Huesca" de la Federación Osca XXI

30.1.2010.
 
 
 
Los años se van notando, últimamente la ciudad envejece demasiado deprisa. Empieza a no ser amable para sus ciudadanos. Y los ciudadanos comienzan a olvidarse de ella.
 
 
 
 
   Los años se van notando, últimamente la ciudad envejece demasiado deprisa. Empieza a no ser amable para sus ciudadanos. Y los ciudadanos comienzan a olvidarse de ella.
 
 
 
 
   La ciudad de Huesca soporta en sus calles un elevado tráfico motorizado que ha desplazado en los últimos años el espacio del peatón, del viandante, del paseante. De esta forma el ciudadano de a pie debe caminar en incómodas y estrechas aceras, soportando a pocos centímetros las molestias de humos y cláxones, sorteando todo tipo de elementos urbanos y rodeando los continuos baches y coches mal estacionados.
 
 
 
 
   La calzada domina la sección viaria. Carriles y aparcamientos ocupan en ocasiones más del 80% del vial. El espacio del vehículo domina la ciudad. El viandante circula por el resto del espacio que no ocupa el coche.  Pero este espacio es reducido. El cruce entre dos carritos de niño o la oscense costumbre de pararse en un capazo, provocan a veces "atascos" en el tránsito del viandante. Además, el carácter residual de las aceras y su angosta anchura propicia la inexistencia sitemática de mobiliario urbano adecuado para el uso y disfrute de las vías. Falta sitio para árboles, bancos, fuentes.
 
 
   Los niños y mayores precisan de espacios urbanos bien equipados, con bancos, con sombras en verano, con fuentes públicas, con espacios atendidos por una policía de cercanía que lejos de parecer como ahora un cuerpo de vigilancia, sanción y recaudación, sea entendido como presencia y atención. La sensación de inseguridad vial provoca una espiral de uso y abuso del coche: los niños no van andando al colegio porque hay demasiadios coches, van en coche aumentando el número de coches y por tanto el riesgo y la necesidad de ir en coche ...
 
   Una ciudad de tamaño medio como Huesca, con distancias cortas, que se puede atravesar en 30 minutos a pie y 15 en bicicleta no puede seguir fomentando y permitiendo el abuso del coche como único medio de transporte. Faltan espacios de calidad, falta transporte público de calidad, faltan carriles bici.
 
 
 
   La peatonalización y mejora de los espacios públicos, su adaptación para un uso ciudadano, eliminando barreras, amueblado, trabajado, preparado para la vida ciudadana es una práctica común en Europa desde los años 70 del pasado siglo.
 
   Los ejemplos de ciudades de características similares a la nuestra son ya tan innumerables que Huesca es una de las pocas que todavía no han afrontado una transformación  a favor del peatón.
 
   Zaragoza, Teruel, Lérida, Pamplona, Jaca, ciudades del entorno inmediato, llevan acometiendo reformas urbanas de este tipo desde hace 20 años.
 
En este aspecto la excepción es Huesca. Tímidas y parciales operaciones de peatonalización de algunas pocas calles y plazas no consiguen articular una verdadera red de espacios públicos de calidad que caracterice a la ciudad. A modo de las zonas delimitadas para los pipi-can, se van proyectando determinadas "zonas peatonales"  como "islas" separadas, en vez de construir una red de lugares por donde el caminante pueda disfrutar de la ciudad sin solución de continuidad.
 
 
 
 
   Y los oscenses, a veces timoratos, parecen reblar ante tanta incomodidad que solo persiste en Huesca. Muchas veces no manifiestan su parecer, otras no son escuchados y algunas no son respondidos.
 
 
 
Queremos y exigimos como ciudadanos:
 
 
 
 
Una ciudad donde el peatón sea el protagonista, donde la coexistencia de tráficos no se resuelva exclusivamente a favor del coche sino que integre y permita el disfrute de la misma por parte del peatón, del ciclista, y en última prioriad, el vehículo motorizado.
 
 
Transporte público y universal que llegue a todas las personas y acerque a todas las zonas que abarcan el ámbito de Huesca. Que atraviese la ciudad, para niños y mayores, para trabajadores de las zonas industriales, de la universidad, de los centros sanitarios de la ciudad, de los grandes equipamientos, de los parques tecnológicos...
 
 
Regulación del tráfico de vehículo: Establecimiento de zonas de baja velocidad, delimitación de lugares y horarios de carga y descarga, eliminación de aparcamientos que no permitan un uso adecuado de las vías,
 
 
Establecimiento de una red de carriles bici que pueda atravesar la ciudad.
 
 
Eliminación progresiva de las barreras urbanísticas que permitan una movilidad universal, con el establecimiento generalizado de calles sin desniveles de acerado.
 
 
Acceso a la información y datos que utiliza y generan las entidades locales a las que pertenecemos.
 
 
Una comunicación ágil, clara y correspondida con políticos y técnicos de los organismos públicos.
 
 
Reclamamos una ciudad donde poder vivir los espacios públicos, donde poder sentarse, donde poder charlar, donde pueda generarse actividad social y comunicación personal.
 
 
 
 
   La apariencia de la ciudad es manifestación espacial del modo de vida de la sociedad que acoge en su seno. Cuando un colectivo pide una radical transformación es porque el anhelo de vivir mejor es el deseo de superar determinadas situaciones de inacción por parte de una administración, que, en permanente sordera, no atiende ni entiende que los ciudadanos de a pié queremos habitar el espacio público que es nuestro, disfrutando plenamente del mismo y creando lugares que fomenten la convivencia, la estancia, el comercio, el ocio y el negocio, que sean caldo de cultivo de una sociedad creativa y dinámica que tiene como principal sitio la calle que es de todos y para todos.